El llamado de Dios para mi vida

viernes 05 de agosto de 2011 - 11:19 a.m. 7225
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Cuando esté posicionado en “su llamado”, sentirá su vida plena, llena de significado, sentirá una vitalidad y paz y un fuego que lo llevará a realizar lo que nunca antes se hubiera imaginado.

El llamado de Dios para mi vida

La palabra "llamado" viene del término griego “kaleo” y se usa para convocar o invitar. Otros sinónimos de esta palabra son: propósito, potencial, pasión, voluntad de Dios, destino, don, talento...

“Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia...”. Gálatas 1:15

Toda la creación declara la gloria de Dios, en cada pequeña flor o enorme montaña podemos ver reflejada la gloria y la magnificencia de su creador. De la misma manera, nosotros, siendo creación divina, fuimos diseñados para mostrar la gloria de Dios. Pero, entre cualquier cosa creada y nosotros, existe una gran diferencia; algo que nos hace especial frente al resto de la creación, y es que el ser humano es el único ser creado a imagen y semejanza de Dios; el único al que se le otorgó el privilegio de poder “hablar” con su Creador; el único al que Dios le otorgó la facultad de elegir si llevar a cabo su llamado o no.

Antes que naciéramos, ya Dios tenía un plan diseñado para cada uno de nosotros, que va de acuerdo con el propósito de Dios para la humanidad entera. Ese plan es lo que nombraremos “el llamado”, y es lo que llevará nuestras vidas al desarrollo máximo de su potencial. En este punto, es donde entra nuestra voluntad a cumplir su rol; es decir, está en nosotros la facultad de escoger si queremos buscar, conocer, aceptar y seguir “el llamado” de Dios en nuestras vidas. Desafortunadamente, no todos lo siguen; algunos porque no lo conocen, otros porque no se sienten capaces y otros porque ni siquiera saben que lo tienen.



Cuando usted esté posicionado en “su llamado”, sentirá su vida plena, llena de significado, sentirá una vitalidad y paz incomparables y un fuego que lo llevará a realizar lo que nunca antes se hubiera imaginado que fuera capaz de hacer. Al mismo tiempo, usted sabrá que está parado en el centro de la voluntad de Dios para su vida; ya no tendrá dudas acerca de para qué Dios lo trajo a este mundo. Cada mañana, al despertarse, sabrá exactamente qué hacer con su día, porque Dios ya se lo diseñó.

Por: Guillermo Maldonado


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