No estamos solos, Dios está con nosotros

viernes 17 de agosto de 2012 - 11:11 a.m. 32378
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Por la fe en el Hijo de Dios, puedo perdonar, dar amor, dejar la culpa, comenzar hábitos nuevos y saludables y disfrutar y deleitarme en Dios con mayor plenitud.

No estamos solos, Dios está con nosotros

En el año 2003, Nike lanzó a la venta unas zapatillas llamadas SHOX. Estos zapatos cuentan con cuatro poderosos resortes en el talón. Al presionarlos, estos resortes de brillantes colores hechos de espuma de alta densidad empujan hacia arriba. Cuando corres, te ayudan a correr más rápido; cuando saltas, te ayudan a saltar más alto de lo que jamás podrías saltar por tu cuenta.

Pablo dijo que la misteriosa unión de los creyentes con Jesús nos provee de una resistencia que no es nuestra. «Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí» (Gálatas 2:20). ¿Qué quiso decir con esto?

Creo que se refería a que el creyente está tan unido a Jesús que todas las experiencias de Él se convierten en nuestras experiencias. Cuando Jesús murió, también murió nuestra vida egocéntrica. En esta unión le cedemos el trono de nuestra vida a Él. Al hacerlo, no podemos vivir la vida cristiana con nuestras propias fuerzas; el Cristo vivo acepta su hogar en nuestro corazón. ¡IMPRESIONANTE! Ahora bien, nuestro Señor no opera de manera automática en la vida de un creyente; es un asunto de vivir la nueva vida por fe en el Hijo de Dios. Esta fe es lo que libera el poder divino para vivir la vida cristiana.

¿Tienes algún hábito terco que te mantiene esclavizado? Se ha convertido tu andar con Jesús en algo monótono y frustrante para ti? Si es así, verifica quién está en el trono. Si percibes que otra vez has entronizado al «yo», recuérdate a ti mismo estas verdades de la fe:

Estoy unido con Jesús en su muerte. El pecado ya no tiene poder sobre mí.
Estoy unido con Jesús en su resurrección. Tengo el verdadero poder espiritual para hacer lo que jamás podría hacer por mi cuenta.

Por la fe en el Hijo de Dios, puedo perdonar, dar amor, dejar la culpa, comenzar hábitos nuevos y saludables y disfrutar y deleitarme en Dios con mayor plenitud.


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